Mundo ficciónIniciar sesiónSalí de esa habitación, la cual Alejandro me había despreciado nuevamente. La mansión se sumió en un silencio absoluto, roto únicamente por el crujir de mis pasos. Caminaba por aquel pasillo largo y oscuro con mis brazos cruzados sobre mi pecho y mi corazón latiendo con fuerza. La discusión con Alejandro aún ardía en mi memoria; esa maldita mezcla de rabia y deseo me había dejado temblando.
Llegué al gran salón, donde los ventanales mostraban la luna como un espejo brillante sobre e






