Mundo ficciónIniciar sesiónTodavía no amanecía cuando escuché el golpe suave en la puerta.
No era un timbrazo.Tampoco una llamada urgente.Era un golpe calculado, discreto.Como si la persona del otro lado quisiera ser escuchada... pero no vista.Me levanté con el cuerpo todavía pesado por lo de anoche.La humillación de Alejandro seguía pegada a mi piel: su mirada, su negación, su deseo... y luego su voz fría y sin emoción.Yo soy su esposa.Pero siem






