Nunca creí que el silencio pudiera doler tanto.
Desde aquella mañana en que las fotos se hicieron virales, todo a mi alrededor se volvió un campo minado.
No importaba cuántas veces explicara que el hombre de las imágenes no era más que un socio de la fundación; nadie quería escucharme.
Porque aquí a nadie le importa la verdad. Solo quieren tener un tema del cual hablar y criticar. Al final, eso es lo único que saben hacer bien.
Alejandro no dijo nada.
Ni una sola palabra.
Solo me miró con