Mundo ficciónIniciar sesiónEl salón del club de ópera brillaba con luces doradas, copas de champán y conversaciones. Era una de esas noches en las que los apellidos importaban más que las risas. Las mujeres llevaban joyas que podían pagar una casa; los hombres, trajes que desprendían olor a poder.
Avancé entre ellos con la cabeza en alto, con un elegante traje negro que delineaba perfectamente mi figura sin exceso. Mi sola presencia bastaba para que todos se volvieran a mirarme. Desde mi boda, los Montenegro n






