Capítulo 70: El Precio de la venganza.
El motor del blindado rugía como una bestia herida, sus neumáticos desgarrando el asfalto helado de Moscú. Ivanka apretaba el volante con tanta fuerza que los nudillos parecían querer reventar el cuero. Cada bache, cada curva tomada al límite, hacía crujir la estructura del vehículo. Pero ella no sentía el impacto, no escuchaba el chirrido de los neumáticos. Solo sentía el vacío helado en su pecho y el eco de un recuerdo que ahora era un cuchillo retorciéndose en sus entrañas.
La primera vez que