El sol de las 10 de la mañana teñían la habitación con una luz dorada y suave que se filtraba a través de las cortinas de gasa. Los rayos de sol se extendían como dedos cálidos sobre la cama king-size, iluminando un cuadro que, en otro contexto, podría haber sido idílico.
Dos figuras yacían frente a frente, sumidas en un sueño profundo. Gianni, con una expresión más juvenil y vulnerable en la inconsciencia. Gabrielle, con su habitual aire de fastidio suavizado por la paz del descanso.
Gianni, c