Capítulo 17: Códigos de Chocolate y Confesiones en la Nieve
El beso no había cesado del todo. Sus labios se separaron un suspiro, pero el espacio entre ellos seguía vibrando con la electricidad de lo vivido. Gianni aún sentía el eco del sabor de Ivanka, mezcla de tabaco, frío y algo único, inefablemente ella, en su boca. Su corazón, un tambor de guerra que normalmente solo resonaba con adrenalina o furia, golpeaba ahora contra sus costillas con un ritmo frenético y extraño, casi doloroso en su intensidad. Y contra su pecho, a través de las capas de ropa,