(Narrado por Valeria)
Obsesión es una palabra fea. Pero la verdad es que soy buena en esto. Muy buena. Y cuando algo no me cuadra, no lo suelto. Y Damian Hendrix no me cuadraba desde el primer día.
El tipo tenía un aire a víctima noble que me hacía ruido. Como esos hombres que usan el dolor como perfume. Viatrix estaba ciega, claro. Lo amaba. O creía amarlo. Pero yo había visto la foto de su herida de bala inexistente, y desde entonces Damian pasó de ser el novio problemático a mi proyecto personal.
Esta mañana lo seguí desde su casa. Tomó un taxi a pesar de tener auto. Yo en mi moto, con el casco tapándome la cara, invisible, lo seguí. Se bajó en un barrio caro, de esos dónde los locales tienen porteros que te miran como si hubieras llegado en una carroza de basura. Un edificio de apartamentos de clase media, con fachada de metal y plantas florales. No era su estilo. Damian vivía en un loft industrial pagado con dinero de la familia, pero esto… esto olía a nido de amante. A motel