Había nieve esa noche. No una nieve suave, sino una que caía con la violencia silenciosa del invierno rumano, cubriendo los techos, las veredas, y cualquier rastro de luz que intentara atravesarla. Viktor caminaba por la calle lateral del club clandestino que solía frecuentar cuando quería pensar sin que nadie lo molestara.
Era joven, pero ya cargaba encima una reputación que lo precedía:
preciso, frío, implacable.
El tipo de hombre del que te alejas, o al que buscas cuando necesitás que alg