Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl mensaje llegó sin previo aviso a su correo, apenas un "Estoy abajo".
Ningún emoji. Ningún intento de suavizar el golpe. Solo esas dos palabras. Aitana se quedó inmóvil en medio del pasillo, con la brocha aún húmeda de pintura en una mano y el corazón en la otra. Su primera reacción fue ignorarlo. Bloquearlo. Dejarlo plantado, como tantas veces ella se sintió. Pero no. Sus piernas se movieron antes que su lógica. Como si el cuerpo la arrastrara hacia lo que su mente






