La sala de actos del colegio estaba decorada con cartulinas plateadas y dibujos de estrellas. Sobre el escenario, un cartel hecho a mano leía: "Mujeres que brillan". Era la exposición final del ciclo escolar. Los estudiantes de secundaria presentarían sus proyectos frente a padres, docentes y compañeros. Aitana llegó temprano, como siempre, con una sonrisa calmada y los ojos inquietos.
Había escuchado a Ámbar ensayar durante días, pero su hija no le había revelado del todo el contenido. Solo le