Capítulo 54.  Contrarreloj.

—¿Qué dijo? —preguntó Bruno, acercándose al escritorio.

La marca roja de la bofetada en su mejilla ya no importaba; la palidez de Victoria le decía que el peligro era real.

Victoria colgó el teléfono lentamente, sintiendo que el piso se movía bajo sus pies.

—Rogelio quiere dos millones de dólares antes del amanecer —dijo ella—. O va a denunciarte por negligencia criminal.

—Que denuncie lo que quiera. Mis cuentas están limpias.

—No se trata de las cuentas, Bruno. Se trata del Puente Bicent
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