Capítulo 4. No puede decírselo.
—Camila, es tu padre. Y es Bruno Ávalos. No puedo ocultarle un diagnóstico médico de esta magnitud.
—¡Tienes que hacerlo! —siseó ella, sus ojos llenos de lágrimas de desesperación—. Salcedo, escúchame. Acaban de sobrevivir a un infierno. Victoria casi muere. Papá tiene las costillas rotas. Si le dices esto ahora... si le das otra crisis... no lo va a soportar. O va a matar a alguien.
Salcedo dudó. Conocía a Bruno mejor que nadie. Sabía que la chica tenía razón. La noticia de un embarazo fuera d