Capítulo 55. El sacrificio.
Victoria sostuvo su mirada. Vio la honestidad brutal en sus ojos. Y entonces, sonrió levemente.
—Aprobado —susurró—. Era una prueba, Bruno. Quería saber si eras capaz de hacer lo correcto.
Bruno soltó el aire, incrédulo.
—¿Me estabas probando? Eres terrible, mujer.
—Aprendí del mejor. —Victoria se acercó—. Entonces, lo anunciamos juntos mañana. Decimos que fue un error de proveedores y pedimos la prórroga.
—No —interrumpió Bruno, tomándola de los hombros con urgencia—. No lo haremos juntos.
—¿Q