Capítulo 3. La semilla del caos.
Semanas después
Habitación de Camila Ávalos. Mansión Ávalos, Ciudad de México.
El mundo regresó en una oleada de olor a alcohol antiséptico y sábanas limpias. Camila parpadeó, sintiendo los párpados pesados como plomo.
Lo primero que vio fue el techo alto de su antigua habitación, esa que no pisaba desde hacía semanas. Lo segundo fue el pinchazo en el dorso de su mano izquierda. Giró la cabeza, mareada. Una bolsa de suero colgaba de un trípode metálico junto a su cama.
—Bienvenida de vuelta —d