Capítulo 8. El espejo de la verdad.
Victoria acortó la distancia. Se plantó frente a él, clavándole sus ojos miel en los suyos, obligándolo a sostenerle la mirada.
—Mírate, Bruno. Mírate en un espejo antes de juzgar a Arthur.
Ella levantó una mano y señaló a Camila, que había dejado de llorar y miraba la escena con los ojos muy abiertos.
—Estás furioso porque Arthur Sterling sedujo a tu hija. Estás furioso porque la embarazó y la dejó sola. Estás gritando que es un viejo aprovechado.
Victoria hizo una pausa, dejando que las palab