Capítulo 5. Una noticia difícil de dar.
Ciudad de México.
Dos semanas después.
El pasillo que conducía a la biblioteca principal de la casa parecía esa noche más largo y oscuro de lo habitual. Camila se detuvo frente a la doble puerta de caoba, sintiendo cómo el corazón le golpeaba contra las costillas con una violencia que le recordaba a los dos pequeños corazones que latían dentro de ella. Dug-dug, dug-dug. Eran su fuerza. Eran la única razón por la que no daba media vuelta y corría a su habitación para encerrarse bajo siete llaves