Capítulo 6. El culpable.
Bruno se pasó una mano grande por el cabello, despeinándose ligeramente, un gesto de vulnerabilidad que rara vez mostraba. Soltó una risa corta, seca, sin humor, casi un espasmo nervioso.
—¿Dos? —Miró a Victoria, buscando una explicación lógica, como si ella tuviera el manual de instrucciones de este desastre.
Victoria sostuvo su mirada con calma, sin sorpresa.
—¿Tú sabías esto?
—Me lo dijo hoy —respondió Victoria con voz suave—. Aunque siempre lo sospeché. Desde que se mareó y la vi con náuse