Capítulo 119. Tengo que estar lista.
Urgencias del Hospital Ángeles del Pedregal.
La camioneta blindada devoró la rampa de acceso a urgencias con un rugido de motor y un chirrido de neumáticos que hizo eco en las paredes de concreto del hospital. David no esperó a estacionarse correctamente.
Frenó en seco justo frente a las puertas automáticas de cristal, dejando el vehículo encendido y atravesado. La lluvia seguía cayendo, implacable, convirtiendo las luces rojas de la entrada en manchas sangrientas sobre el asfalto mojado.
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