Capítulo 120. Huesos rotos y verdades rotas
Cubículo de Trauma 4. Hospital Ángeles
El traumatólogo, un hombre de mediana edad con gafas de montura metálica y expresión cansada, terminó de ajustar las correas de la camilla alrededor del brazo de Camila.
La enfermera preparó una jeringa con anestesia local, pero la mirada que le dedicó a la chica fue de pura lástima. Camila odió esa mirada. Odiaba que la vieran como a una víctima.
Odiaba estar ahí, tumbada bajo luces que zumbaban como moscas eléctricas, mientras su padre estaba colapsado