Capítulo 106. Algo más que un chupetón.
La Ciudad de México despertaba bajo un manto gris de llovizna fría. Dentro de la camioneta blindada que conducía David, el silencio era tan denso que parecía tener peso físico.
Camila iba sentada en el asiento trasero, acurrucada contra la puerta, mirando pasar los edificios de Reforma sin verlos realmente.
David conducía con la vista clavada en el retrovisor y en el camino, profesional, mudo. No había hecho preguntas.
Pero Camila sabía que él notaba algo. Seguramente notaba que ella temblaba a