Capítulo 105. Manchas que no se quitan.
Camioneta blindada de seguridad. Trayecto Reforma - Polanco. 06:10 AM.
Las puertas doradas del ascensor se cerraron con un suave deslizamiento, sellando el piso 14 y dejando a Arthur Sterling y su jaula de oro atrás. En el instante en que el mecanismo hizo clic y la cabina comenzó su descenso, la máscara de Camila se rompió.
Estaba sola. Finalmente, sola.
Un sollozo violento, que había estado conteniendo desde que se vistió, le desgarró la garganta. Camila se llevó las manos a la boca para ahogar el grito, pero el sonido salió de todos modos, agudo y roto, rebotando en las paredes de espejos y caoba.
Se miró en el reflejo. Lo que vio la horrorizó. No veía a la Camila Ávalos desafiante que había entrado al hotel. Veía a una desconocida. Su cabello estaba enmarañado, revuelto por las manos de Arthur.
Sus labios estaban hinchados, rojos y mordidos, palpitando con el recuerdo de la boca de él. El rímel se le había corrido por las lágrimas, creando manchas oscuras bajo sus ojos que la hací