Capítulo 100. El fruto prohibido.
Hotel Four Seasons. Suite Presidencial. 05:20 AM.
La madrugada colgaba del cielo de la ciudad como un manto pesado y húmedo. En la penumbra lujosa de la suite presidencial, el único testigo del derrumbe era el auricular del teléfono, que yacía boca arriba sobre la alfombra persa, un insecto negro de tecnología olvidado.
Desde su pequeño altavoz, la voz de Bruno Ávalos se filtraba, un hilo metálico y distorsionado cargado de un pánico que ya no encontraba receptor.
—¡Arthur! ¡Contesta, maldi