Capítulo 99. La maldición del rey
Arthur mantenía el auricular pegado a su oreja, pero la voz de Bruno Ávalos, llena de amenazas de muerte y promesas de destrucción, empezó a sonar lejana, como si viniera del fondo de un túnel submarino.
—¡Si la tocas te juro que voy a quemar cada propiedad que tengas! ¡Voy a...! —gritaba el padre desesperado.
Arthur intentó concentrarse. Intentó formular la siguiente frase táctica, la exigencia del intercambio, la estrategia fría que había calculado durante horas. Pero entonces, cometió el error fatal. Bajó la vista.
Camila estaba atrapada contra su pecho, inmovilizada por su brazo de hierro. Tenía la cabeza echada hacia atrás para mirarlo con odio puro, sus ojos oscuros brillando con lágrimas no derramadas y una furia que rivalizaba con la de él.
Su respiración era agitada, entrecortada, haciendo que sus pechos subieran y bajaran rítmicamente, rozando contra el torso de Arthur con cada inhalación. Debido al forcejeo, los botones superiores de la camisa blanca, su camisa, había ced