Capítulo 136. Estoy completa.
La lluvia continuaba su repiqueteo incesante contra los cristales del balcón, creando una cortina líquida que aislaba al mundo exterior y convertía la habitación principal en un santuario fuera del tiempo. La luz tenue de las lámparas de noche bañaba las sábanas revueltas en tonos dorados y sombras profundas.
Victoria, con la respiración entrecortada y la piel erizada, intentó atraerlo hacia sí. Sus manos buscaron los hombros de Bruno, necesitando sentir el peso de su cuerpo, la confirmación final de su unión. Pero él se resistió.
Bruno alzó la mirada desde su abdomen. El sudor brillaba en su barbilla tensa y sus ojos negros se habían convertido en pozos de oscura satisfacción, dilatados por una mezcla de deseo primitivo y adoración absoluta.
—No —dijo él, y su voz sonó grave, vibrando en el aire como un trueno lejano que anuncia la tormenta—. Todavía no. No he terminado de venerarte.
Y continuó su descenso.
No dejó un centímetro de ella sin reclamar. Sus labios, calientes y firmes, t