Capítulo 136. Estoy completa.
La lluvia continuaba su repiqueteo incesante contra los cristales del balcón, creando una cortina líquida que aislaba al mundo exterior y convertía la habitación principal en un santuario fuera del tiempo. La luz tenue de las lámparas de noche bañaba las sábanas revueltas en tonos dorados y sombras profundas.
Victoria, con la respiración entrecortada y la piel erizada, intentó atraerlo hacia sí. Sus manos buscaron los hombros de Bruno, necesitando sentir el peso de su cuerpo, la confirmación fi