Mundo de ficçãoIniciar sessãoApós uma traição devastadora, Ella acreditava que jamais voltaria a sorrir. Flagrar o marido com uma amante foi o golpe final em um casamento já desgastado — e o divórcio só confirmou aquilo que ela mais temia: estava sozinha. Ferida, exausta e com o coração em ruínas, Ella decide recomeçar do zero, voltando para sua cidade natal ao lado de Dante, seu filho adolescente. Entre memórias antigas, julgamentos silenciosos e os desafios de criar um filho sozinha, Ella tenta se reconstruir… até que uma presença inesperada vira sua vida de cabeça para baixo. O irmão mais novo do seu ex-marido ressurge com um charme perigoso e um olhar que enxerga além das cicatrizes. Talvez a separação tenha sido a melhor coisa que poderia ter acontecido.
Ler maisHayami despertó un poco mareada, frotó sus ojos tratando de enfocar su vista; sentía que su cabeza daba mil vueltas. Pensó que aún seguía un poco ebria por la cantidad de alcohol que había consumido una noche antes. Se sentó en la cama y una sábana blanca cubría sus senos que estaban desnudos; inspeccionó con su mirada el cuarto donde se encontraba, dándose cuenta de que claramente era una habitación de hotel. Estiró un poco sus brazos, giró un poco su cuello, ya que sentía una ligera molestia, pero se detuvo de inmediato al ver al hombre dormido que estaba a su lado. Hayami observó su torso desnudo, fijándose en que tenía buenos pectorales, aunque inmediatamente pensó que había visto mejores. El cabello del chico era obscuro; ella lo recordaba castaño, pero aparentemente había estado muy ebria para recordarlo bien. Se levantó de la cama sigilosamente, recogió su vestido además de su ropa interior que estaba regada por la habitación, se vistió muy rápido, tomó su bolsa y salió de la habitación rápidamente. Caminó hasta salir del hotel admirándolo debido a que era muy fino y hermoso.
Hayami tomó un taxi y, al estar dentro de este, se recargó en el asiento sosteniéndose la cabeza. El trayecto hacia la dirección que había dado al conductor fue muy tardado, o eso había sentido, porque en lo único en que pensaba era en acostarse en su cama y poder dormir el resto del día. Prácticamente, había dormido muy poco esa noche.
El conductor detuvo el auto cuando llegaron a su destino. Hayami abrió los ojos con cansancio para luego buscar dentro de su bolsa algo de efectivo. Finalmente, le ofreció un billete al taxista y salió del auto sin siquiera preocuparse por el cambio que este le devolvería. Se acercó a la enorme puerta de madera color café, buscó nuevamente introduciendo su mano en su bolso, buscando las llaves. Al encontrarlas, abrió despacio la puerta para que nadie la escuchara, caminó el largo pasillo y comenzó a subir las escaleras. Hayami rozaba el pasamanos dorado mientras subía. Cuando por fin estuvo en la parte de arriba, se acercó a una habitación, y estaba a punto de abrirla cuando una voz la llamó por su nombre.
—¿Hayami? ¿Apenas estás llegando a casa?
Hayami la volteó a ver con la mirada cansada y desganada. Suspiró al ver que era su hermana menor, Isabel.
—Sí, apenas...
Respondió sarcásticamente con aire de cansancio. Lo último que quería era lidiar con su hermana.
—Si nuestros padres se enteran de que venís...
—¿Qué?, ¿me echarán de la casa?
Interrumpió Hayami con su voz despreocupada.
—Fue idea de ellos que yo me quedara en casa. Fácilmente, puedo rentarme un departamento sin problemas; además, ellos saben cómo soy, no tienen que decirme nada.
Continuó diciendo la chica.
—Bueno, es cierto lo que dices.
Hayami retomó la acción de entrar a su habitación y, al abrir la puerta, se encontró con varias cajas de mudanza. Caminó entre ellas hasta encontrar su cama, a la cual se dejó caer boca abajo y hundió su cabeza en el colchón.
—¿Dónde estuviste, "Yami"? Dijiste que irías a un club, pero estos no abren toda la noche, ¿o sí?
Preguntó Isabel, aún con un tono de reclamo.
—Me pillaste, hermana. Claro que no dormí en el club... Dormí en otro lugar.
—¿Estuviste con alguien? ¿Acaso con un hombre?
Hayami, que aún tenía la cabeza hundida en el colchón, apenas lo afirmó.
—Te he dicho que no hagas eso, es muy peligroso, puede ocurrirte algo, no sabes con qué tipo de personas puedes encontrarte.
—Nada me ha ocurrido; además, no es que lo haga todo el tiempo, tranquilízate.
—Bueno... Y entonces, ¿era bueno el hombre?
Hayami, que hasta ese momento aún continuaba con la cara hundida en el colchón, giró su cabeza, viendo a su hermana que estaba sentada sobre el colchón.
—Hermanita, no pensé que fueras tan pervertida, me sorprendes. Pues sí estuvo normal, nada del otro mundo.
Ella pensó que realmente había estado muy bien; lo que recordaba de esa noche había sido muy intenso, como si el hombre con quien estuvo hubiese pasado un largo tiempo sin estar con una mujer, al contrario de ella.
—Hermana, no hay solución contigo. Te dejaré dormir.
—Gracias, hermanita.
Isabel se levantó de la cama. Estaba yéndose cuando regresó al lado de Hayami nuevamente.
—"Yami", te recuerdo que hoy es mi cena con mi prometido.
Hayami se sentó sobre la cama.
—¿Sigues con esa tontería? No comprendo cómo te casarás si no lo amas; además, aún eres muy joven, recién has alcanzado la edad de 25 años.
—¡Hayami...!
Exclamó Isabel en forma de reclamo.
—No tienes que hacer lo que dice papá.
—Lo sé, pero debo asegurar mi futuro.
Hayami suspiró.
—Bueno, como sea, son cosas tuyas; no debería meterme en tus asuntos. Está bien, bajaré a cenar.
Respondió con fastidio.
—Ok, hermana, entonces te dejo dormir.
Isabel salió de la habitación; en cuanto lo hizo, Hayami se quitó los zapatos, puso en su celular la alarma para despertar y se acomodó en la cama, quedándose dormida rápidamente debido al cansancio y la ligera resaca.
Noah al fin se había despertado. Se presionó los ojos, miró a un costado de la cama dándose cuenta de que estaba solo. A los pocos segundos se levantó sobresaltado de la cama para comenzar a buscar sus pertenencias de valor al recordar que había pasado la noche con una desconocida. Al percatarse de que todas sus cosas estaban ahí, pensó en cómo había llegado a ese extremo, porque él no actuaba así, nunca se iría con alguien que no conociera, pero esa noche aquella mujer lo hipnotizó por la manera en la que se movía en medio de la pista. Su cabello largo y ondulado y el hermoso color de este, rojo como el fuego. Su mirada, esa que era tan desafiante y seductora, pero lo mejor eran sus labios rojos; eran los mejores besos que había probado en mucho tiempo. Esos labios eran tan ardientes, pero tan suaves. Ahuyentó esos pensamientos con un movimiento de cabeza, rápidamente observó su celular, percatándose de que eran las 7:00 de la mañana del lunes, así que debía darse prisa para ir a su departamento, a arreglarse para ir a la empresa familiar donde era el nuevo presidente.
Al tomar su camisa, la acercó a su nariz; rápidamente sintió la fragancia de dicha mujer. Era una muy dulce, a pesar de que esta estaba mezclada con el aroma del alcohol que sobresalía; pensó en que debía ser una fragancia cara. Al mover un poco su camisa, cayó al suelo un pendiente y al recogerla vio que era muy fina la pieza, ya que traía un diamante.
"¿Cómo una simple Stripe puede pagarse algo tan caro?"
Pensó, sin embargo, que no le dio más importancia al asunto. Se colocó su camisa y lo demás de su ropa; al salir de la habitación, apenas si saludó a las trabajadoras porque se sentía un poco avergonzado. Buscó su auto en el estacionamiento y, al subirse, se dirigió a su departamento a darse un buen baño para iniciar su día, que pintaba ser bueno.
Dois meses depois...O ar tinha aquele cheiro característico de couro e resina. Mas, naquele dia, o ringue de boxe de Sebastian havia se transformado em nosso altar. Fitas brancas e douradas pendiam das cordas, e as luzes do teto criavam um brilho suave, refletindo nas pequenas flores espalhadas pelo chão. Quem entrava na academia não via mais um espaço de luta, mas um lugar onde o amor vence qualquer batalha.A ideia de nos casarmos ali havia sido do próprio Sebastian. "Esse lugar me moldou", ele disse uma vez, "e agora é aqui que quero começar o próximo grande capítulo da minha vida com você." Eu achei perfeito, e era tão a nossa cara que não consegui recusar. Afinal, nosso amor sempre foi rodeado pelo boxe.Enquanto os convidados se acomodavam nas arquibancadas improvisadas, usavam roupas elegantes, mas com um toque descontraído. Tênis combinando com vestidos e gravatas, porque "formalidade demais não combina aqui".Ele estava no centro do ringue, nervoso, mas com aquele sorriso qu
Três anos depois...PONTO DE VISTA DE ELLATrês anos haviam se passado, e muita coisa havia mudado em minha vida. O auditório estava iluminado por luzes suaves, decorado com faixas que comemoravam os formandos daquele ano. O burburinho das pessoas ao meu redor criava uma atmosfera de celebração, mas meus olhos estavam fixos em Sebastian. Ele estava de pé no palco, com um terno elegante perfeitamente ajustado, irradiando confiança e alegria.Era impossível não sorrir enquanto o via receber seu diploma de Administração, a realização de um sonho que ele trabalhou tão duro para alcançar. Ao meu lado, Dante parecia orgulhoso, o olhar fixo no tio como se Sebastian fosse um verdadeiro herói. Senti o bebê se mexer na minha barriga de oito meses, como se também estivesse comemorando aquele momento especial. Meu coração estava cheio, transbordando de amor e gratidão.Brenda, inclinando-se para sussurrar ao meu ouvido, disse: "Estou muito feliz que Sebastian conseguiu tudo que sempre lutou para
Voltei sorrindo, sentindo-me tão ansiosa quanto ele provou estar para me esperar até que eu estivesse preparada para o que o futuro nos reservava. Quando entrei, Dante estava sentado no sofá assistindo TV."Onde está o tio Sebastian? Ele não te perdoou?", ele perguntou."Ainda não sei, deixei um recado com uma surpresa no balcão da academia. Agora é questão de tempo até que ele chegue aqui", respondi, apreensiva.Alguns minutos haviam se passado. O som de batidas na porta fez com que meu coração desse um salto. Eu sabia quem era. Fechei os olhos por um momento, respirando fundo, antes de me levantar e ir até a porta. Ao abri-la, lá estava ele. Sebastian."Que diabos?!", ele disse, segurando o bilhete, os lábios curvados em um sorriso que não conseguia esconder completamente a perplexidade. "Eu vi você descarregando a mudança mais cedo e quando achei a chave eu sabia que era você quem tinha deixado."Ri suavemente, nervosa, sentindo que eu ainda tinha esperança que ele me aceitasse de
PONTO DE VISTA DE ELLAA manhã seguinte começou tranquila, apesar do movimento constante dos corredores do mercado. O cheiro do pão recém-saído do forno misturava-se ao das frutas frescas que acabavam de ser repostas nas prateleiras, criando uma atmosfera acolhedora para quem entrava. Eu caminhava entre os poucos funcionários, observando o atendimento, conferindo os pedidos e reorganizando alguns detalhes que estavam fora do lugar.Mesmo imersa naquela rotina que sempre exigia tanto de mim, minha mente não estava ali por completo. Já havia tentado inúmeras vezes falar com Josh, mas ele não atendia, nem retornava as mensagens. Nos últimos dias ele havia sido tão acessível, sempre presente, que agora o silêncio dele parecia gritante. Será que estava se escondendo de mim?Parei diante da seção de hortaliças, fingindo conferir os preços expostos, quando, na verdade, um nó se formava no meu estômago. Desde o início eu tinha a sensação de que Josh escondia alguma coisa, mas naquela manhã es
Logo depois, Sebastian e Brenda subiram ao pequeno palco montado no centro da academia. Brenda estava radiante em um terno moderno, e Sebastian, como sempre, parecia confiante e no controle. Ela foi a primeira a fazer um discurso."Boa noite a todos! É uma grande alegria ter vocês aqui hoje, comemorando a inauguração da nossa academia. Agora vou passar a vez para meu sócio, Sebastian Scott."Em seguida, foi a vez dele. "Primeiro, quero agradecer imensamente pela presença de cada um de vocês hoje. Este é um momento que significa muito para mim, e tê-los aqui, compartilhando isso, torna tudo ainda mais especial."Eu tentei focar no discurso, mas minha mente continuava voltando para a imagem de Laura ao lado dele. Por que ela estava ali com ele? eu pensei. A familiaridade entre eles, a forma como ela olhou para ele, confirmava meus piores medos. Eu deveria sentir raiva, mas tudo o que sentia era um vazio esmagado por ter acreditado em suas palavras."Quero começar agradecendo à minha par
PONTO DE VISTA DE SEBASTIANO jardim dos fundos estava silencioso, exceto pelo som das folhas se movendo com o vento suave da tarde. O vento balançava suavemente o velho balanço de madeira que Lina ocupava, suas pernas impulsionando-a levemente para frente e para trás. Eu havia ido visitar minha irmã e minha mãe no sábado, e agora, encostado em uma árvore próxima, com os braços cruzados, observava Lina. O jardim estava limpo, exceto por algumas folhas caídas aqui e ali."Você está mesmo obcecado por ela, não está?", perguntou minha irmã, quebrando o silêncio. Ela olhava para mim, segurando as cordas do balanço com as mãos. O movimento tranquilo contrastava com a seriedade de suas palavras."Não é obsessão, irmã. Eu a amo," eu rosnei, a voz carregada de frustração e raiva. "Mas parece que isso não é suficiente para ela. Ela terminou como se fosse algo lógico, mas não faz sentido para mim. Eu não consigo esquecê-la."Lina inclinou a cabeça para trás, olhando para o céu por um momento an
Último capítulo