Mundo de ficçãoIniciar sessãoDurante quatro anos de casamento, o marido dela traiu a relação que juraram proteger. Ele se lançou loucamente atrás de seu amor da juventude, tentando compensar os arrependimentos do passado. Helena Santos o amava profundamente e se esforçou para retê-lo. Mas ele segurando o seu primeiro amor nos braços, zombou: — Helena, não há nada de sexy em você! Só de olhar para esse seu rosto frio, perco completamente o interesse. Foi nesse momento que Helena finalmente perdeu as esperanças. Ela não se apegou mais e partiu com dignidade. ... Quando se reencontraram, Bruno Lima não reconheceu a ex-esposa. Helena abandonou sua imagem rígida e se tornou uma mulher doce e encantadora. Homens enlouqueciam por ela, e até mesmo Rui Luís, o homem mais poderoso, só sorria para sua Helena. Bruno enlouqueceu! Passava todas as noites diante da porta da ex-mulher, oferecendo cheques e joias, querendo arrancar o próprio coração para entregá-lo a ela. Curiosos perguntavam sobre a relação entre os dois, e Helena, com um sorriso tranquilo, respondeu: — O Sr. Bruno é apenas um homem que me acompanhou no passado.
Ler maisMe miré en el espejo y sonreí. Nunca en mi vida pensé que me iba a ver de esta forma tan sexy y provocativa, pero admito que me obsesioné bastante con esta apariencia.
Tomé el labial Mac en el tono Ruby Woo y me lo volví a pasar por los labios.
—Vas a parecer payaso si te pones otra capa más —Chyler se apoyó en el tocador con los brazos cruzados.
—Me encantan los payasos —me puse una capa más sólo para llevarle la contraria—. ¿Crees que debería ponerme la peluca?
Me puse de pie para que viera la lencería que me había puesto. Me miró de arriba a abajo y negó.
—Te ves mejor así que con esa peluca de Dora la exploradora.
—¿Perdona? Yo encuentro que esa peluca de Dora hace que mis ojos se vean hermosos —me la puse ignorando su comentario. Sé que lo dice en broma.
Arreglé mi brasier con encaje negro para que mis pechos estuvieran bien acomodados.
Ya saben, para que se vean más grandes.
—¿Supiste lo que le pasó a Elisa? Que lástima, ella era muy buena.
—Al igual que como lo hice contigo, le ofrecí el dinero para que le pagara a Bellamy lo del acuerdo de confidencialidad, pero no quiso. Fue su culpa por ser tan cabezota.
—Uno de los clientes del club conocía a su madre y le contó que trabajaba acá. Tú sabes cómo es ella, podemos estar en la misma situación económica de mierda, pero jamás dejaría que su hija tuviera un trabajo como este, y se entiende.
—De todas formas Elisa podrá buscar otro trabajo, es muy responsable y dudo que alguien no quiera trabajar con ella —comenté mientras me ponía una liga en la pierna derecha.
—Para ti es así de fácil encontrar un trabajo, Alyssa. Tú eres la única rara que tiene millones en su cuenta y muchas oportunidades maravillosas de trabajo, pero aún así elige este.
—Ser modelo de vez en cuando me gusta, pero esto es mil veces mejor. Acá puedo ser muy diferente a como debo ser con mi familia. Eso es algo que me hace sentir libre y bien conmigo misma.
—¿Sabes qué pasaría si uno los hombres que está afuera sólo para verte a ti abriera la boca? Saldrías en todos los periódicos, programas de farándula e internet y sabemos que eso no sería bueno para conservar la buena imagen de tu padre —se arregló el cabello al escuchar como las dos chicas que estaban haciendo su rutina ya habían terminado.
—Sé lo que pasaría. No cumpliría
el acuerdo y Bellamy lo demandaría y arruinaría completamente su vida —me encogí de hombros—. Confío completamente en ella, tú sabes que todos los hombres que vienen al club le tienen mucho respeto y miedo. Puede ser muy hermosa, pero la maldad que lleva dentro es más hermosa aún.Ladeó su cabeza y después de unos segundos asintió mientras se encogía de hombros. Me dio una mirada maliciosa y habló.
—Es nuestro turno, Lilith —sonreí al escuchar el apodo que los clientes me habían puesto y caminé hacia el escenario junto a la chica que se había convertido en mi compañera favorita de trabajo.
NARRA MIKKEL:
—¿Por qué me traes a un lugar donde hay que pagar un monto considerable de dinero sólo para un acuerdo de confidencialidad? ¿Tan importantes son las chicas que bailan acá? No sé, supongo que está Ivanka Trump o alguna de esas —cerré los ojos al quedar encandilado por las luces neón que parpadeaban de morado a rojo.
—El dinero nunca ha sido un problema para ti —se encogió de hombros—. Y no, no sé quiénes trabajan acá, pero lo que sí sé es que las chicas son unas reales diosas. Quedarás anonadado por tanta belleza —Sean caminó hacia unos taburetes y yo seguí sus pasos. Me reí por su comentario tan exagerado.
Quedamos frente al escenario donde justo dos chicas habían terminado su espectáculo. No alcancé a ver nada, pero la verdad vine a este lugar obligado.
Una pelirroja con los ojos verdes se acercó a nosotros con una pequeña libreta en su mano y nos preguntó qué deseábamos tomar. Pedimos whisky en las rocas y la seguimos con la mirada mientras se iba moviendo sus caderas exageradamente.
—¿Shay te ha seguido insistiendo con lo de ir a vivir a tu casa? —preguntó Sean, mi amigo.
—Sí, no sé qué tiene en la cabeza. Le he dicho miles de veces que sólo soy su jefe y ella mi secretaria, de vez en cuando tenemos sexo para quitarnos el estrés, pero nada más que eso —contesté. La chica pelirroja llegó y nos entregó los vasos.
—Es tu culpa, sabes que eso de meterte con las trabajadoras no es bueno. Se hacen ilusiones y después no hay cómo dejarles claro que nun... —Sean dejó de hablar al ver a dos chicas entrando al escenario. Una tenía el cabello café hasta los hombros, su ropa interior era color carmesí y su piel un poco bronceada. Su cuerpo era de infarto, pero no más que el cuerpo de la chica que venía a su lado.
La peluca negra que traía hacía resaltar sus ojos azules como el cielo. Su ropa interior era negra como la noche y en su pierna derecha traía una liga que daba ganas de sacarla con los dientes. Tenía unas buenas caderas, un trasero redondo y unos pechos de buen tamaño.
—Llegó lo que muchos estaban esperando. El dúo que los deja a todos con ganas de volver a Bellamy Nightclub —una mujer cuarentona y muy sensual comenzó a hablar por el micrófono que tenía en su mano—. Con ustedes.... ¡Ardat y Lilith! —los hombres comenzaron a aplaudir y silbar.
Cada una se quedó frente a un tubo. Las luces se apagaron, sólo había dos de color rosas que estaban en el escenario apuntándolas. Comenzaron a moverse lentamente mientras sonaba una canción que la verdad no conocía, sin embargo, me pareció bastante interesante. Sin poder evitarlo, saqué mi celular a escondidas ya que al firmar el contrato aceptamos el no poder usar celular. Entré a Shazam para saber cómo se llamaba la canción; Mere Anarchy de Moby estaba sonando mientras esas lindas chicas movían sus caderas. En un momento, cuando el ritmo comenzó a ser más fuerte y rápido, las chicas se subieron al tubo y comenzaron a dar vueltas, subían, bajaban, se afirmaban sólo con las piernas, volvían a bajarse del tubo para tirarse al piso y hacer unos movimientos que me hacían imaginar cosas indebidas. Todo lo que hacían me dejaban muy confundido, no sé cómo podían moverse tan rápido.
Me desabotoné un poco la camisa al sentir un calor insoportable. No sé qué me pasaba, no era primera vez que estaba en un lugar así.
—Creo que mi amigo está despertando —Sean murmuró mientras miraba anonadado a las chicas.
Los hombres que estaban a nuestro alrededor hacían un ruido extraño mientras muchos les tiraban dinero al escenario. La chica con peluca comenzó a gatear y fue donde un hombre de unos treinta, él acercó su mano hacia los pechos de ella y le dejo unos billetes entre el tirante de su sostén.
Siguió gateando hasta que llegó hasta nosotros. Tragué duro cuando vi cómo su mirada cayó en mí, sonrió y acercó su mano a mi pecho.
Supongo que quería dinero, pero no sé lo daré tan fácil.
—Sácate esa peluca, quiero ver cómo eres sin esa mierda —mi voz sonó ronca.
—¿Y si no quiero?
—En el contrato que firmé dice claramente que las bailarinas deben darnos en el gusto en todo, a menos que sea una invitación a tener intimidad, claro —sonreí con burla.
—Que hijo de puta, me gusta —mordió su labio inferior. Si otra chica me hubiese llamado de esa forma hablaría de inmediato con la dueña de este lugar, pero se lo perdoné sólo por ser ella. Llevó su mano hacia la peluca y se la sacó. Su pelo estaba en un moño mal echo, pero aún así se veía bien con su cabello rubio de esa forma.
Lamí mi labio inferior mientras sin dejar de mirarla sacaba mi billetera. Al verla así se me hizo muy familiar, pero supongo que son inventos míos.
—Quédate con tu dinero, no lo necesito —me dio una última mirada seductora y volvió a su tubo.
—Hasta yo sentí esa tensión sexual, me excité —golpeé el hombro de mi amigo sin dejar de mirar a la rubia.
Creo que vendré bastante a este lugar
Mas pouco antes, eles haviam transado, e agora ela dizia que estava grávida?Jéssica, deitada no colo do marido, continuou a falar com a voz baixa:— Deve ter sido quando você veio no mês passado e passamos a noite fora. Naquele dia eu estava no período seguro, então não usamos proteção... Mas mesmo assim fiquei grávida.Ian finalmente voltou a si, segurou o rosto da esposa e ficou em silêncio por alguns instantes. Segundos depois, ele tomou uma decisão e disse:— Vou ficar com você até você terminar os estudos.Quanto aos negócios, ele poderia resolver à distância, nada era mais importante do que Jéssica e o bebê. Um mês depois, ele traria Jéssica de volta à cidade D e realizariam a cerimônia de casamento o mais rápido possível.No quarto, o ambiente era quente e acolhedor, como na primavera. Do lado de fora caíam alguns flocos de neve. Sua jovem esposa estava deitada de costas na cama, e ele observava com cuidado o pequeno ventre dela, procurando sinais da nova vida.Jéssica segurava
O homem estava impecável em seu terno, com um casaco longo preto por cima, obviamente tinha acabado de sair daquele banquete em homenagem à sua promoção ao diretor-executivo e vindo direto em um voo particular.Romilda pensou: "Ian realmente abandonou os funcionários que estão celebrando em seu nome, só para voar até Londres! Ele realmente ama a Jéssica."Vendo Romilda, ele semicerrou os olhos, surpreso, mas também extremamente irritado. Se ele não estiver enganado, já havia avisado aquela mulher para não incomodar Jéssica, mas ela ainda teve coragem de ir até a Inglaterra?Antes que Ian pudesse falar, Romilda se adiantou:— Eu só estava passando a negócios, não vim procurar ela de propósito. Sr. Ian, fique tranquilo, não vou voltar a aparecer. — Ela sorriu amargamente. — No passado, eu realmente não sabia qual era o meu lugar.Ela se afastou depressa. Ian nem olhou para trás, apenas abriu a porta da cafeteria e foi direto até sua esposa.E lá estava ela, tranquila, bebendo café. Ao no
O homem a pegou nos braços, escolheu um lugar confortável e começou a se esforçar com todo o ardor. Um mês longe, como seria possível não matar a vontade?Ian, ainda na flor da idade, naturalmente acabou fazendo várias vezes. Quando tudo terminou, a jovem mal tinha forças. A noite ainda era longa, e havia saudade de sobra para compensar... Ainda bem que Jéssica não tinha aula no dia seguinte.Os dois se entregaram a noite inteira.Ian estava atolado de trabalho, mas, desde que chegou à Inglaterra, quase não atendia ligações de trabalho, só em caso de urgência absoluta. Mesmo nesses casos, Yasmin costumava resolver tudo por ele. A missão principal dele ali era acompanhar a esposa.Ao fim do recesso de quatro dias, Ian voou de volta para a cidade D....E assim, entre idas e vindas, mensagens e reencontros, Jéssica viveu dois anos na Inglaterra. No início do terceiro ano, Ian assumiu oficialmente a Empresa Flyer, promovido ao cargo de diretor-executivo.Ainda era inverno, e corria a notí
No fim do verão, Jéssica foi para a Inglaterra. Ian a levou pessoalmente e ficou uma semana com ela, até que se adaptasse, só então voltou para a cidade D.Depois disso, os dois ficaram cada vez mais ocupados. Ian precisava assumir a Empresa Flyer, cuidando sozinho de quatro departamentos. Yasmin não pegou leve com ele, fazendo Ian se ocupar até o limite.Os quatro dias de folga por mês eram totalmente dedicados a voar para ver Jéssica. Considerando o tempo de viagem, eles se viam, no máximo, dois dias inteiros.Quando caiu a primeira neve na cidade D, Ian embarcou para Londres. O jato pousou e ele pegou um táxi direto para o apartamento.O imóvel ficava numa área nobre e tinha 220 m². Tirando o quarto da empregada e a sala, quase tudo era destinado a suíte principal, a qual tinha cerca de 90 m², ideal para quando o casal se encontrasse.Quando Ian chegou, Jéssica ainda estava na aula. A empregada o recebeu:— Bem-vindo, Sr. Ian! A senhora ainda está na aula, deve voltar em uma hora. O
Ao amanhecer, o primeiro raio de sol entrou na suíte do hotel.Jéssica achou a luz muito forte, virou o rostinho e se enfiou no peito do homem, a voz tão macia que parecia derreter:— Ian, o sol está muito forte. Pode fechar as cortinas?O homem estava recostado na cabeceira. Ele estendeu a mão, pegou o controle remoto e apertou um botão. As cortinas começaram a se fechar, deixando o quarto completamente escuro.Logo, a jovem se arrependeu. No breu, o marido recém-casado começou a se mexer de forma insinuante. Jéssica mordeu o lábio e reclamou baixinho:— Ian, você ontem já... Já ficou satisfeito.Ele soltou uma risadinha baixa, juntou os longos cabelos negros da menina e os afastou de seu pescoço delicado, aspirando suavemente seu cheiro.— Ontem foi ontem. Hoje é a parte de hoje. — Ian falou com a maior seriedade do mundo. Jéssica abraçou o pescoço dele, manhosa, até chamou de "meu Ian", toda sem graça. Ian abaixou a cabeça, a voz suave ao extremo:— Me chamou de quê? Diz de novo.Jé
De manhã cedo, Ian levou Jéssica até a mansão dos Freitas para pegar o comprovante de residência dele. Ian disse para ela não descer do carro. Jéssica fez careta para ele, zombando:— Seus pais já sabem de tudo entre nós.Ian apertou a bochecha dela, rindo:— Eu gosto é da sensação de fazer tudo às escondidas.Jéssica ficou sem palavras.Ela esperou no carro por uns dez minutos. Ian logo voltou e, ao entrar, colocou a conta de gás na mão dela. Ele pisou no acelerador e falou com um ar confiante:— Vamos nos casar no civil....Jéssica achava que seriam só os dois, de maneira simples, mas ao chegar ao cartório descobriu que todos os mais velhos das duas famílias tinham ido. Por causa da identidade especial de ambos, deram a eles uma salinha reservada para o procedimento. Paloma até ofereceu um véu branco a ela.Ian e Jéssica vestiram camisas brancas e tiraram a foto com as certidões de casamento nas mãos. Na melhor fase da vida, se tornaram um do outro.Na hora de trocar as alianças, Ya
Último capítulo