Capítulo 25.
El eco de sus risas se extinguió en la suite, dejando tras de sí una calidez palpable. Liam después de recibir ese abrazo, cerró la puerta, y ambos se quedaron mirándose, la adrenalina de la noche y la confrontación con Lucille aun vibrando entre ellos.
Eleanor se acercó a él, sus ojos brillaban con una gratitud y una admiración que no intentó ocultar.
—Gracias, Liam. De verdad. No sé cuándo fue la última vez que me reí así. Y ver la cara de mi madre… no tiene precio —continuó expresándose mar