Capítulo 34.
La mañana siguiente, Liam y Eleanor despertaron envueltos en la quietud de su habitación. El aire estaba cargado con el olor de la lluvia de la noche anterior. La humillación de la policía, las esposas y la fianza parecían un mal sueño.
Liam abrió los ojos y lo primero que vio fue a Eleanor, durmiendo pacíficamente. Él tenía su mano descansando protectoramente sobre su vientre. No pudo evitar la ternura. La había arrastrado al caos, pero ella lo había salvado.
Cuando Eleanor despertó, sus ojo