••Narra Catrina••
Me quedé mirando el techo de la habitación, con la mente en blanco.
Seguía sin poder procesar la discusión de ayer. No podía creer que verdaderamente me convertiría en su prisionera, que me dejaría aquí, encerrada. Pero lo más sorprendente, fue el hecho de que no se apareció en toda la noche.
Después de gritarme afuera del restaurante, diciendo que prefería que lo odiará en su cama en lugar de que corriera riesgo en la calle, no se atrevió a pisar la habitación. Qué contr