••Narra Connor••
Pude notar los ojos enrojecidos de Catrina, sus labios entreabiertos y lo afectada que se encontraba, pero no pude disculparme, no pude controlar mi lengua ni mis acciones. No cuando la vi con él, con ese hombre que tanto me ha lastimado en el pasado y que buscaba lastimarla a ella.
Mi objetivo era protegerla a ella, al bebé, pero Catrina no me lo permitía. Se colocaba ella misma en una posición peligrosa, prácticamente se metió en la boca del lobo y esperó que no la mordiera.
¿Cómo se le ocurría reunirse con ese hombre?
En el hospital, estuvimos media hora dentro de una habitación, esperando los exámenes toxicológicos que descartarán cualquier riesgo, cualquiera posibilidad de que ella o nuestro hijo hayan sido atacados con alguna sustancia extraña añadida en el agua.
Ella no me veía. Se mantenía en la camilla, viendo a la nada, con sus manos en su vientre plano, con nuestro hijo que se negaba a dejarse ver.
Mi mano fue a su cabellera rizada, buscando