Connor se excusó con trabajo, me dejó en las manos de Scott, quién me enseñó toda la mansión. Lo cual fue sorprendente. Pensé que me llevarían a una celda, como en las películas. Pero tuve un tour completo, inclusive me presentaron a todos los empleados.
Ni supe cómo reaccionar.
Yo solo era el vientre en alquiler de Connor, nada más. Me preguntaba, ¿estas personas estarían al tanto de mi situación?
El mayordomo de sonrisa amable y cabello cano, me enseñó una gran habitación, amoblada y de tonos neutros.
—Esta será su habitación, mi señora —Se dirigió nuevamente a mí, con ese tono formal que le dedicaban a las personas importantes.
No lo culpaba. Seguro creía que era alguien poderosa por ser la invitada de Connor. Me preguntaba qué clase de expresión pondría si se enterara que era su exnovia, la misma que fue rechazada por su familia y humillada ante las personas más influyentes de la ciudad, que ahora había sido reducida a un vientre encadenado.
Hizo el ademan de ayudarme a