65. Admisiones
Roxana
Le pedí a Luigi que me llevara después de admitir que no tenía fuerza para estar a solas con él y mi hijo. Me tentaba demasiado, derretiría mi resolución si me miraba con esa intensidad de siempre, y no estaba segura de poder alejarlo. Con él presente, debíamos fingir que esto era solo una cita médica rutinaria y nada más.
—Señora, ¿espero por ustedes? —preguntó Luigi cuando llegamos.
—Sí, por favor. No tardaremos mucho.
El doctor Mendoza ya estaba con ellos cuando entré y me recibió co