El regreso de las profundidades místicas de la fortaleza hacia la superficie se sintió como el cruce de un umbral temporal. Mientras el aire denso y rúnico de la cámara del bismuto madre quedaba sellado tras las pesadas compuertas inferiores, el gran salón de Colmillo de Plata hervía con la tensión propia de un imperio que reorganizaba sus fronteras. Las inmensas vigas de roble y las columnas de granito negro reflejaban el resplandor de las antorchas, alineadas como un pasillo de fuego que cond