El viento de la alta cordillera soplaba con una fuerza ancestral, arrastrando remolinos de nieve fina sobre los parapetos de bismuto rúnico en la torre más alta de Colmillo de Plata. La noche caía sobre el continente con un manto de terciopelo estrellado, y abajo, en los valles pacificados, las luces de los poblados, las aduanas y las fortalezas fronterizas parpadeaban como un firmamento estrellado en la tierra. La paz ya no era un tratado escrito en papel ni una tregua sellada tras el derramam