Mundo ficciónIniciar sesiónFinalmente subimos al helicóptero. El ruido dentro es ensordecedor, pero no es suficiente para ahogar los pensamientos en mi cabeza. Mientras el aparato se eleva lentamente, no dejo de mirar por la ventana, hacia el bosque, ahora reducido a una vista tenue e impenetrable. Mi corazón está ahí abajo, atrapado entre las sombras y el peligro.
—Papá, ¿y si atrapan a Gerónimo? —murmuro, apenas audible. —Enton






