583. RAPTANDO A MI ESPOSA
GERÓNIMO:
¿Podía pedirse más? Mi familia, mis amigos, mi esposa, todo era perfecto para mi estado emocional o eso creí, hasta que sus ojos verdes me miraron. Y aunque todavía no recordaba nada, de la manera desmedida que todos me decían que yo la amaba, algo en esos ojos verdes que no le hacían compañía, a la sonrisa que esbozaban sus labios, me advirtió del peligro. ¡Mi Cielo se estaba apagando, perdida en el dolor!
Me acerqué despacio sin dejar de observar el nerviosismo, que hizo que su l