Mundo ficciónIniciar sesiónFABRIZIO:
Darío, sentado junto a mí, jugaba con las teclas de su computadora, esperando recibir instrucciones en cualquier momento. Yo me quedé observando el reloj. Cada segundo se sentía como una eternidad.
—¿Cuánto crees que tarde Luigi? —preguntó Carlos en voz baja, sin apartar la vista de la puerta del quirófano. La puerta del quirófano se abrió de golpe, y Luigi salió.






