Mundo ficciónIniciar sesiónOLIVER:
Se había formado un caos monumental. Las jóvenes, aún vestidas con los magníficos y delicados diseños de novia, corrían de un lado al otro intentando deshacerse de los vestidos sin dañarlos, mientras gritaban instrucciones confusas entre ellas. Yo, en medio de todo, luchaba por mantener la calma, pero la tensión me aplastaba el pecho. Cada hilo, cada costura de esas piezas era mi esfuerzo, mi arte, mi orgullo. Los vestidos







