Mundo ficciónIniciar sesiónFabrizio me aprieta el hombro, y sé lo que quiere decirme sin palabras: calma, primero calma. Pero en este momento, la calma es un lujo que mi corazón no puede permitirse.
—Llévame con ella, Colombo —ordeno, levantándome y dejando el vaso a un lado—. Quiero verla ahora mismo.—Hazle caso a Colombo, mi hermano. Es muy tarde y ella debe estar dormida —dice Fabrizio—. Mañana temprano vamos. Ahora acuéstate, d






