Mundo ficciónIniciar sesiónMiro a Rosa, o Rosalía, toda ensangrentada, todavía colgada de las cadenas. No la maté, ni tuve que emplear muchas técnicas para sacarle la verdad. La historia es tan torcida que aún no la proceso. No puedo creer que ese monstruo haya compartido mi vida todos estos años. La observo, tratando de decidir qué hacer con ella, cuando el timbre de su teléfono me saca de mi enajenación. Es Colombo, que me grita:
—¡Giovan






