Mundo ficciónIniciar sesiónEl ambiente, cargado de tensiones apenas latentes, quedó en pausa, como si todos estuvieran esperando el próximo movimiento. Pero, en ese momento exacto, era evidente que lo único que importaba a Cristal y Gerónimo era la proximidad de sus miradas. Nadie más existía en la terraza: ni Rosa, ni sus intrigas veladas. Allí estaban ellos, unidos, sólidos, formando un frente que parecía inquebrantable.
—No es nada, cari&ntild






