Por otro lado, Aleksei se mantuvo mirando la puerta por donde el pelirrojo se había marchado en plena madrugada.
Reaccionó poco después y fue por la escopeta y las municiones para sentirse protegido en aquel sitio a mitad del bosque helado. Gracias a la fogata, no se congeló porque como era una cabaña abandonada, no tenía el mismo sistema de calefacción que su mansión y la temperatura era peligrosamente baja.
Y lo que le estaba atormentando era la presencia de ese rubio que se atrevió a llevar