Se dejó arrastrar por él porque su mente seguía en shock y no podía pensar con claridad.
Aleksei la llevaba casi corriendo sin detenerse a pensar que le estaba partiendo la muñeca al tenerla agarrada con mucha fuerza, pero Annelise no se quejó.
Él pretendía no detenerse y ella logró volver en sí antes de que siguieran caminando apresuradamente por todo el lugar, alejándose cada vez más de Volker.
—¡Basta, detente, Aleksei! —le gritó ella, pero ni sus intentos de zafarse tuvieron éxito.
Había ol