Aleksei volvió el rostro hacia Mikhail Reznikov y fue como si hubiera visto al mismo diablo personificado. Bajó el arma y también la cabeza.
—Ella es alérgica a los pétalos, padre y no quiero que nadie le haga daño si va a darme un hijo—susurró el chico con una mueca, sin atreverse a mirarlo a la cara.
—Eso lo sé, pero aún no le has engendrado ninguno—eludió con petulancia su padre y Annelise se sintió desnuda ante su mirada perversa cuando la miró.
—Es demasiado pronto para decirlo—dijo ella.