Aleksei se puso cómodo en la cama sin dejar de mirarla y ella se mantuvo un rato más sentada, esperando que el dolor de sus piernas aminorara para ponerse el pijama, pero era imposible, ya que a pesar de que la hinchazón había bajado, las erupciones continuaban y le dolía. Las rosas eran hermosas, pero no podía amarlas del todo porque cuando se estresaba, esas flores llegaban a ser letales para ella.
—Cuando hayas terminado de hacer tu drama, apagas la luz porque no puedo dormir si no está oscu