Había sido demasiado bueno para ser verdad.
La fémina se llevó el pañuelo a la nariz, negándose a volver a pensar en cosas positivas de esa gente porque todo era mentira.
—¡Muchas felicidades, querida nuera!
Mikhail Reznikov apareció junto a ella, dándole una suave palmada en el hombro, mientras sostenía una copa con champaña.
—Espero muy pronto me conviertas en abuelo—, dijo, sonriendo. A su lado estaban dos de sus mejores hombres bebiendo con él. Pero ella sabía que no era un simple comentari