★ Emily
No recuerdo exactamente en qué momento mis párpados se volvieron demasiado pesados para mantenerse abiertos. El calor del brebaje que me hicieron beber aún quemaba mi garganta, su sabor amargo se pegaba a mi lengua como una capa viscosa imposible de tragar del todo. No era la primera vez que me daban una infusión de control, pero sí la primera vez que lo hacían contra mi voluntad.
Me habían dicho que era por mi bien. Que la conexión que compartía con Arthur, ese vínculo extraño que había nacido de nuestro amor y de algo mucho más antiguo, podía destrozarme si él estaba luchando. Que sentiría todo lo que él sintiera… y que, si no me sedaban, terminaría convulsionando o peor.
Pero yo sabía la verdad.
No lo hacían para protegerme. Lo hacían para evitar que me interpusiera, para que no saliera corriendo hacia él. Porque me conocían demasiado bien… sabían que lo haría sin pensar.
Al principio, la sedación funcionó. El mundo se volvió más lejano, como si estuviera bajo el agua. Mi c