Neriah
El coche avanza por el asfalto, devorando kilómetros como si huir hacia adelante fuera la única forma de no estallar en pedazos.
Estoy en la parte trasera, entre sus siluetas tensas, Kael al lado del pasajero, Liam al volante, cada uno anclado en su papel como si evitar que algo se mezclara demasiado.
Las ventanas reflejan fragmentos de rostros, cortados por las líneas oscuras de la noche. A veces, cruzo la mirada de Kael en el retrovisor. No son miradas largas, más bien destellos furt