kaël
Siento cada fibra de mi cuerpo ardiendo de deseo, mis manos agarrando sus caderas con fuerza posesiva, mis labios presionando contra su cuello, inhalando su embriagador aroma. Neriah es mía, se ofreció, pero su cuerpo lucha, cada movimiento, cada escalofrío aumenta el fuego que me consume.
— Kael… oh… susurra, con la voz temblorosa, pero llena de deseo que veo claramente en sus ojos.
Gimo, incapaz de contenerme más. Lo beso apasionadamente, mordiendo ligeramente su piel, sintiendo cómo se